Escuchar a un niño decir “me duele la cabeza” puede generar preocupación, especialmente cuando ocurre con frecuencia o sin causa aparente.
Aunque los dolores de cabeza en la infancia son muy comunes y, en la mayoría de los casos, no se deben a problemas graves, sí es importante aprender a reconocer cuándo son normales y cuándo requieren valoración médica.
En este artículo te acompaño a entender las causas más frecuentes, las señales de alerta y cómo acompañar a tu hijo con calma y cuidado.
¿Por qué los niños tienen dolor de cabeza?
El dolor de cabeza, o cefalea, es una molestia que puede presentarse por diferentes motivos. En los niños, las causas más comunes son:
- Falta de sueño o descanso insuficiente.
- Deshidratación o alimentación irregular.
- Estrés escolar o emocional.
- Exposición prolongada a pantallas.
- Problemas de visión no diagnosticados.
- Fiebre o infecciones leves (como gripes o sinusitis).
En la mayoría de los casos, estos episodios son leves y transitorios, y mejoran con hidratación, descanso y rutinas saludables.
¿Cuándo un dolor de cabeza puede ser preocupante?
No todos los dolores de cabeza son iguales. Es fundamental reconocer los signos que indican que algo más puede estar ocurriendo.
Consulta con tu pediatra si tu hijo presenta:
- Dolor de cabeza muy intenso o súbito (“el peor dolor de su vida”).
- Dolor acompañado de vómitos persistentes, fiebre alta o rigidez en el cuello.
- Dolor que empeora con los días o se presenta cada vez con más frecuencia.
- Dolor que despierta al niño por la noche.
- Cambios en la visión (visión borrosa, luces, pérdida visual).
- Mareos, debilidad o dificultad para caminar o hablar.
- Dolor de cabeza posterior a un golpe en la cabeza.
Estos casos requieren valoración médica inmediata para descartar causas neurológicas, visuales o infecciosas.
¿Cómo se evalúa un dolor de cabeza en consulta?
En la consulta pediátrica, realizo una evaluación completa que incluye:
- Historia clínica detallada: cuándo empezó, cuánto dura, con qué frecuencia y qué lo desencadena.
- Exploración física y neurológica: para revisar reflejos, coordinación y estado general.
- Exámenes complementarios, solo si es necesario (por ejemplo, visión, exámenes de sangre o imágenes cerebrales).
La mayoría de los niños no requieren estudios avanzados; basta con identificar el origen y hacer ajustes en hábitos o rutinas.
Causas frecuentes según la edad
En preescolares: suelen deberse a falta de descanso, hambre o infecciones leves.
En escolares: el estrés escolar, la tensión visual o la deshidratación son muy comunes.
En adolescentes: pueden aparecer migrañas relacionadas con factores hormonales, sueño irregular o ansiedad.
Según la Asociación Española de Pediatría, las migrañas pueden aparecer incluso desde los 5 años y tienen un componente familiar. Si uno de los padres las padece, es más probable que el niño también las experimente.
Cómo puedes ayudar en casa
La mayoría de las cefaleas se alivian con medidas simples. Aquí algunos consejos prácticos:
Asegura una buena hidratación.
Establece horarios regulares de sueño.
Evita el uso prolongado de pantallas.
Fomenta tiempos de descanso sin estímulos.
Promueve una alimentación equilibrada, sin saltarse comidas.
Anima a expresar emociones: el estrés y la preocupación también duelen.
Un ambiente tranquilo, rutinas claras y afecto constante pueden reducir notablemente la frecuencia de los dolores de cabeza funcionales.
Estrés emocional y cefaleas: una relación real
Muchos padres se sorprenden al descubrir que el estrés emocional puede manifestarse físicamente en los niños.
Cambios en la escuela, conflictos familiares o exceso de actividades pueden generar tensión muscular y cefaleas recurrentes.
Si notas que tu hijo tiene dolor de cabeza en situaciones de ansiedad o presión, es importante acompañarlo emocionalmente y buscar estrategias de manejo del estrés: tiempo en familia, deporte, arte, descanso y, si es necesario, orientación profesional.
Cuándo hacer seguimiento
Si los dolores aparecen más de una o dos veces por semana, duran varias horas o interfieren con las actividades diarias, es momento de hacer un seguimiento médico.
En la consulta de crecimiento y desarrollo, evaluamos si hay factores físicos, emocionales o del entorno que puedan estar influyendo.
El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino entender su causa y prevenir que se repita.
Un mensaje para los padres
No todos los dolores de cabeza son señal de algo grave, pero ninguno debe ignorarse.
Escucha, observa y acompaña a tu hijo con empatía. Muchas veces, más que un analgésico, necesita contención, descanso y comprensión.
Y si el dolor persiste o te genera inquietud, confía en tu intuición: consultar a tiempo es siempre la mejor decisión.
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Acompañamiento pediátrico con confianza
Soy la Dra. Daniela Rendón, pediatra enfocada en la salud integral de los niños y adolescentes.
En cada consulta, busco no solo aliviar síntomas, sino ayudar a las familias a comprender y cuidar el bienestar físico y emocional de sus hijos.
Agenda tu cita y aprendamos juntos a reconocer cuándo preocuparse y cómo acompañar con calma y conocimiento.

